Almodovarear: v. Dícese de la acción de obrar de modo tal de conseguir que otra persona, siendo o no conciente, satisfaga el propio morbo.
Ej: en Cruel Intentions Sebastian y Catherine hacen una apuesta que consiste en que una chica pierda su virginidad con Sebastian, si esto pasa, él se acuesta con su hermanastra, Catherine. Entonces, Sebastian y Catherine hacen una estrategia que permite que la chica en cuestión deje de lado su voto de castidad solamente para que, los hermnastros, concreten, al fin, sus deseos de estar con el otro.
Ej: Ser una estrella de cine, secuestrada por un ex interno de un neuropsiquiátrico. Estar atada a tu cama durante días. Y, cuando el secuestrador finalmente decide liberarte, pedirle que te ate, porque no podés prometerle no escaparte.
Conjugación igual a la del verbo amar (paradójicamente)
5.2.08
2.2.08
Otras dicotomías
Cito a Casullo:
"Plus je fais l'amour, plus j'ai envie de faire la revolution"
Pero en el tiempo entre ahora y la revolución o entre ahora y lo que dure el amor platónico o entre ahora y el quizá que sirve para caminar hay que tomar decisiones
Siempre pensando en términos dicotómicos:
academia /campo popular
integración de las Ciencias Sociales / parcialización
independencia / tranquilidad
Historia / Sociología
el título colgado en la pared / fotos de viajes por el mundo
la simbología de la clase media / la propia simbología
ritmo universitario excluyente / producción de conocimiento reflexivo
enseñanza / producción de conocimiento
no es que sean todos polos opuestos excluyentes. Pero a veces ayuda pensarlo así.
En fin, no voy a ser la primera en preguntarme qué hacer
"Plus je fais l'amour, plus j'ai envie de faire la revolution"
Pero en el tiempo entre ahora y la revolución o entre ahora y lo que dure el amor platónico o entre ahora y el quizá que sirve para caminar hay que tomar decisiones
Siempre pensando en términos dicotómicos:
academia /campo popular
integración de las Ciencias Sociales / parcialización
independencia / tranquilidad
Historia / Sociología
el título colgado en la pared / fotos de viajes por el mundo
la simbología de la clase media / la propia simbología
ritmo universitario excluyente / producción de conocimiento reflexivo
enseñanza / producción de conocimiento
no es que sean todos polos opuestos excluyentes. Pero a veces ayuda pensarlo así.
En fin, no voy a ser la primera en preguntarme qué hacer
30.1.08
17.1.08
Agua de Oro I
Me peino el flequillo, parezco una de las chicas de la tapa de Para hacer el amor en los parques. Me faltan los anteojos de sol gigantes. Y haber vivido en los sesenta. Sigo leyendo La Voluntad. Frente a mí, alguien lee una biografía de Rodolfo Walsh. Mientras otros cantan Silvio Rodríguez y alguien mira Gaviotas Blindadas.
Como enamorados de tiempos no vividos.
Dos salen a compar el pan. Saludan a los vecinos temporarios. La chica del supermercado se ríe de los porteños que se la quieren levantar preguntándole por la agenda de H.I.J.O.S. que está a la venta, en este lugar tan raro. Vuelven por la Av. San Martín, por un camino de tierra y piedritas que se les meten en las zapatillas. Los antoejos de pasta vuelven empolvados.
Y cuando nos reúnamos en el patio, antes del TEG, lo de siempre.
Galimberti o Gorrarián Merlo. El Mayo francés o el diecisiete de octubre. Y Cortázar. La poesía como arma. ¿Y la música?
Y de vuelta, el amor a lo infactible. Respondiendo a simbologías ajenas. Haciéndolas carne. Rosas blindadas de recuerdos construídos con vidas que vivieron otros.
Hasta que un día, como en toda relación, querramos concretar nuestros deseos. ¿Cuánto cederá el platonismo?
Como enamorados de tiempos no vividos.
Dos salen a compar el pan. Saludan a los vecinos temporarios. La chica del supermercado se ríe de los porteños que se la quieren levantar preguntándole por la agenda de H.I.J.O.S. que está a la venta, en este lugar tan raro. Vuelven por la Av. San Martín, por un camino de tierra y piedritas que se les meten en las zapatillas. Los antoejos de pasta vuelven empolvados.
Y cuando nos reúnamos en el patio, antes del TEG, lo de siempre.
Galimberti o Gorrarián Merlo. El Mayo francés o el diecisiete de octubre. Y Cortázar. La poesía como arma. ¿Y la música?
Y de vuelta, el amor a lo infactible. Respondiendo a simbologías ajenas. Haciéndolas carne. Rosas blindadas de recuerdos construídos con vidas que vivieron otros.
Hasta que un día, como en toda relación, querramos concretar nuestros deseos. ¿Cuánto cederá el platonismo?
1.1.08
Cien cosas de 2007
1- Sólo después de viajar más de mil kilómetros me di cuenta de que lo ideal y lo real no siempre coinciden
2- Me convertí en una revolucionaria culpógena
3- Apareció la Presunta Extremista
4- El lugar que se suponía que me iba a liberar, me reprimió hasta la sonrisa
5- Me decepcionaron. Me fui.
6- Aprendí, de a poco, a hacer baruyo
7- Fuentealba
8- Me sentí de quince. Hice cosas que no hacía cuando tenía quince.
9- Se me ocurrió querer a alguien y que me quisiera
10- Se me ocurrió tratar de ser normal
11- Y la culpa
12- Me escapé, en un 127 eterno, escuchando el Escaramujo
13- Nevó en Buenos Aires y me sentí Winnona en El Joven Manos de Tijera
14- Tu bajeza me tomó por sorpresa
15- Discutí sobre Marx, Lenin y Trostky, sin haberlos entendido del todo
16- Saqué polaroids de locura ordinaria, lésbica, baruyera
17- Y me expuse como un gatito recién nacido
18- Pasé horas tomando mate en Puan
19- Me amigué con el patio y conocí la biblioteca y el proceso de trabajo y Guinea Bissau
20- Cambié las sábanas en una coreografía de Lady Macbeth que nunca fue editada
21- Y me encantó
22- Entendí que el punto es lo que no tiene partes y que el todo es más que la suma de las partes
23- Vi la academia de otra forma
24- Aprendí a escribir en cursiva
25- A amar en cursiva
26- Decidí dejarme respirar y cantarte en la cama
27- Conocí la sede de Martínez del CBC y supe que en la UBA hay sedes mas iguales que otras
28- Tuvimos plenarios, reuniones, discusiones, volanteadas, asambleas aparateadas por los autonomistas
29- También en FFyL llueve sobre mojado
30- El bar de Marcelo T sacó las sillas al patio y fue un camino de ida
31- Leí el Libro de Manuel y vi la sonrisa de mi hermana
32- Y el techo a dos aguas y Andrés o Francine o Marcos o Ludmila
33- Terminé siendo Ludmila. Blup.
34- Las Eyeliner terminaron siendo hermosas cenas familiares
35- Cambié el naranja por el rojo
36- Encontré mis propias contradicciones
37- Dejé terapia
38- No dejé de fumar
39- Soñé con ratas
40- Lloré con cada película
41- Encontré un abrazo restaurador y unas manos que me secan las lágrimas y un koala que me hace sonreir
42- Recuperé a Silvio
43- Organicé mi biblioteca de cuatro formas distintas
44- Tuve un manatí sin hipocampo de compañera de cuarto
45- Creo que nunca me había reído tanto
46- Cambié el CONICET por el guardapolvo y las tizas
47- Entendí a Spinetta
48- Hice mis metas para el próximo año y todas estaban teñidas de rojo
49- Sonreí escuchando Ismael Serrano
50- Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad. Pero encontré el tranvía al barrio de la alegría
51- Empecé yoga
52- Descubrí el mundo del fútbol de chicas
53- Tomé más cerveza y bailé más rocanroles que en toda mi vida
54- Le pedí a un amigo una canción de Callejeros
55- Hice el amor en los parques
56- Esperé durante meses la vuelta de una morocha de ojos celestes que me hace reir y tiene el tupé de ser mi amiga y de irse
57- Planée un atentado el 24 de junio
58- Lloré el 23 de octubre
59- Un discurso me emocionó hasta los huesos, sabiendo que era todo mentira
60- Un mail me hizo llorar a mares de preocupación
61- Fui a la Tablada a ver a mi tío de otra forma
62- Remé y recuperé a una amiga
63- Julio López
64- La hipocresía de los derechos humanos y las Madres sentadas en el palco de honor de la Casa Rosada
65- Otra decepción
66- Desarmamos Costa Rica para armar otros recuerdos y rituales
67- Me perdí en Parque Chas
68- Me quedé varada en Maimará
69- Perdí la cabeza por Sabina
70- No todas las noches fueron noches de boda
71- Le supliqué a mi chica que me atara
72- Crucé cientos de veces la General Paz
73- Bailé en la bombonera
74- Entré a un hospital sin desmayarme
75- Me subí a una bici y casi anduve
76- Morí de amor cuando llegó Papá Noel en Lavalleja y Lelé tenía una bici rosa con canastita
77- Me puse fecha límite para recuperar el saxo
78- Me harté de las inevitables espirales reflexivas
79- Cambié Uruguay por Córdoba
80- Un almuerzo despertó mi costado asesino
81- Volví a pasar navidad en la calle, como a los quince
82- No marché el 30 y no sentí culpa
83- Creamos una liturgia propia en un cuarto de tres por tres
84- Hice panes rellenos
85- Cometí más errores que otras cosas
86- Conocí el cuarto piso de la facu y juré no volver
87- Casi termino La Voluntad
88- Usé pollera con las piernas sin depilar y me gustó
89- No me callé nada y me costó caro, pero fue más sano
90- Releí Rayuela y logré entender el calor y la nieve y la tiza y el tiempo
91- Jugué el cíclope todas las noches de los últimos meses
92- Volvió el insomnio y el café y el termo con una calcomanía que dice que la UBA no se vende
93- Venezuela votó por el no y se volvió a vender al mejor postor
94- Hice esténciles que tienen mis amigas en remeras que hicimos juntas
95- Marchamos y nos enamoramos y cantamos e imaginamos un mundo mejor y otro real en el que la revolución es un acto de amor
96- Mi computadora recibió a Los Guasones
97- Hice swing en San Telmo, un jueves a la noche
98- Bailé Bebe en una esquina
99- Volví a escribir
100- Me di cuenta: vivir solo cuesta vida
2- Me convertí en una revolucionaria culpógena
3- Apareció la Presunta Extremista
4- El lugar que se suponía que me iba a liberar, me reprimió hasta la sonrisa
5- Me decepcionaron. Me fui.
6- Aprendí, de a poco, a hacer baruyo
7- Fuentealba
8- Me sentí de quince. Hice cosas que no hacía cuando tenía quince.
9- Se me ocurrió querer a alguien y que me quisiera
10- Se me ocurrió tratar de ser normal
11- Y la culpa
12- Me escapé, en un 127 eterno, escuchando el Escaramujo
13- Nevó en Buenos Aires y me sentí Winnona en El Joven Manos de Tijera
14- Tu bajeza me tomó por sorpresa
15- Discutí sobre Marx, Lenin y Trostky, sin haberlos entendido del todo
16- Saqué polaroids de locura ordinaria, lésbica, baruyera
17- Y me expuse como un gatito recién nacido
18- Pasé horas tomando mate en Puan
19- Me amigué con el patio y conocí la biblioteca y el proceso de trabajo y Guinea Bissau
20- Cambié las sábanas en una coreografía de Lady Macbeth que nunca fue editada
21- Y me encantó
22- Entendí que el punto es lo que no tiene partes y que el todo es más que la suma de las partes
23- Vi la academia de otra forma
24- Aprendí a escribir en cursiva
25- A amar en cursiva
26- Decidí dejarme respirar y cantarte en la cama
27- Conocí la sede de Martínez del CBC y supe que en la UBA hay sedes mas iguales que otras
28- Tuvimos plenarios, reuniones, discusiones, volanteadas, asambleas aparateadas por los autonomistas
29- También en FFyL llueve sobre mojado
30- El bar de Marcelo T sacó las sillas al patio y fue un camino de ida
31- Leí el Libro de Manuel y vi la sonrisa de mi hermana
32- Y el techo a dos aguas y Andrés o Francine o Marcos o Ludmila
33- Terminé siendo Ludmila. Blup.
34- Las Eyeliner terminaron siendo hermosas cenas familiares
35- Cambié el naranja por el rojo
36- Encontré mis propias contradicciones
37- Dejé terapia
38- No dejé de fumar
39- Soñé con ratas
40- Lloré con cada película
41- Encontré un abrazo restaurador y unas manos que me secan las lágrimas y un koala que me hace sonreir
42- Recuperé a Silvio
43- Organicé mi biblioteca de cuatro formas distintas
44- Tuve un manatí sin hipocampo de compañera de cuarto
45- Creo que nunca me había reído tanto
46- Cambié el CONICET por el guardapolvo y las tizas
47- Entendí a Spinetta
48- Hice mis metas para el próximo año y todas estaban teñidas de rojo
49- Sonreí escuchando Ismael Serrano
50- Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad. Pero encontré el tranvía al barrio de la alegría
51- Empecé yoga
52- Descubrí el mundo del fútbol de chicas
53- Tomé más cerveza y bailé más rocanroles que en toda mi vida
54- Le pedí a un amigo una canción de Callejeros
55- Hice el amor en los parques
56- Esperé durante meses la vuelta de una morocha de ojos celestes que me hace reir y tiene el tupé de ser mi amiga y de irse
57- Planée un atentado el 24 de junio
58- Lloré el 23 de octubre
59- Un discurso me emocionó hasta los huesos, sabiendo que era todo mentira
60- Un mail me hizo llorar a mares de preocupación
61- Fui a la Tablada a ver a mi tío de otra forma
62- Remé y recuperé a una amiga
63- Julio López
64- La hipocresía de los derechos humanos y las Madres sentadas en el palco de honor de la Casa Rosada
65- Otra decepción
66- Desarmamos Costa Rica para armar otros recuerdos y rituales
67- Me perdí en Parque Chas
68- Me quedé varada en Maimará
69- Perdí la cabeza por Sabina
70- No todas las noches fueron noches de boda
71- Le supliqué a mi chica que me atara
72- Crucé cientos de veces la General Paz
73- Bailé en la bombonera
74- Entré a un hospital sin desmayarme
75- Me subí a una bici y casi anduve
76- Morí de amor cuando llegó Papá Noel en Lavalleja y Lelé tenía una bici rosa con canastita
77- Me puse fecha límite para recuperar el saxo
78- Me harté de las inevitables espirales reflexivas
79- Cambié Uruguay por Córdoba
80- Un almuerzo despertó mi costado asesino
81- Volví a pasar navidad en la calle, como a los quince
82- No marché el 30 y no sentí culpa
83- Creamos una liturgia propia en un cuarto de tres por tres
84- Hice panes rellenos
85- Cometí más errores que otras cosas
86- Conocí el cuarto piso de la facu y juré no volver
87- Casi termino La Voluntad
88- Usé pollera con las piernas sin depilar y me gustó
89- No me callé nada y me costó caro, pero fue más sano
90- Releí Rayuela y logré entender el calor y la nieve y la tiza y el tiempo
91- Jugué el cíclope todas las noches de los últimos meses
92- Volvió el insomnio y el café y el termo con una calcomanía que dice que la UBA no se vende
93- Venezuela votó por el no y se volvió a vender al mejor postor
94- Hice esténciles que tienen mis amigas en remeras que hicimos juntas
95- Marchamos y nos enamoramos y cantamos e imaginamos un mundo mejor y otro real en el que la revolución es un acto de amor
96- Mi computadora recibió a Los Guasones
97- Hice swing en San Telmo, un jueves a la noche
98- Bailé Bebe en una esquina
99- Volví a escribir
100- Me di cuenta: vivir solo cuesta vida
26.12.07
balance
Va terminando el año. Es hora de un balance.
Ya sabemos que pasaron millones de cosas. Que el año había empezado con los mismos personajes, ocupando roles totalmente distintos, opuestos, a veces. Con la misma escenografía, pero con otra carga. Las mismas discuciones, con concluciones, bueno, con las mismas concluciones. La música en mi mp3 fue cambiando, los libros fueron deviniendo en apuntes sobre el proceso de trabajo y la teleología de Aristóteles. Los lunes a la noche se transformaron en una cerveza fría en una cancha en Villa Crespo. Pasamos de enemistarnos con los partidos de izquierda a hacer baruyo. Un baruyo que me llevó a repensarme a mí misma. Al magisterio. A un domingo shakespeareano. A un mundo imaginario, rojo, de todos colores. A ser una chica sin patrón. A recorrer calles que no están en la Guía T. Tener una manatí de hermana, una manatí con un hipocampo en reconstrucción. Un Lenin con cresta. Bailar con un bombín en Almagro. Hacer esténciles. Cortos en el Abasto con cerveza Norte. Decena de marchas. Recorrer los pasillos de Puan con boletas y volantes. Discutir sobre Chávez y Prisma hasta las tres de la mañana y terminar siempre con un beso conciliador. Sabina de fondo. Una rubia, una corky y una morocha en el mismo espacio físico. Desarmar Costa Rica. Despedir Costa Rica con Radiohead. Mi hermana a upa de Juli. Mi hermana en miles de fotos, y Papá Noel y se ofusca porque no lo ve llegar con los regalos. Nieve en Buenos Aires. Tim Burton creando un invierno maravilloso. Elegir. Apostar. Cambiar. Crecer. Una peña en el Abasto. Una fiesta a la vuelta. Pasajes para Córdoba. Entradas guardadas durante meses, expectantes. Bailar Noche de Bodas, comer panes rellenos, una hora y media de viaje. Y me envenan los besos que voy dando. Tener un solo ojo. Sabernos en plural, en la primera persona del plural. Durkheim y Marx y Mochón y Beker y Benedetti y Pizarnik y Bauman y Casullo y Caparrós y Anguita y Cortázar y Cheever y el tiempo y el espacio y Euclides y así hasta ponerle nombre a todos los libros. Y pensar que se van a repetir. Sonreir, sola en el subte. Hacer un balance y que estés en casi todo. Hacer un mundo nuevo, nuestro, de colores, rojo, roja tu sonrisa, siempre. De pronto, todo es rojo y sos vos.
Un año distinto, podríamos decir.
La revolución es un acto de amor
feliz año nuevo
Ya sabemos que pasaron millones de cosas. Que el año había empezado con los mismos personajes, ocupando roles totalmente distintos, opuestos, a veces. Con la misma escenografía, pero con otra carga. Las mismas discuciones, con concluciones, bueno, con las mismas concluciones. La música en mi mp3 fue cambiando, los libros fueron deviniendo en apuntes sobre el proceso de trabajo y la teleología de Aristóteles. Los lunes a la noche se transformaron en una cerveza fría en una cancha en Villa Crespo. Pasamos de enemistarnos con los partidos de izquierda a hacer baruyo. Un baruyo que me llevó a repensarme a mí misma. Al magisterio. A un domingo shakespeareano. A un mundo imaginario, rojo, de todos colores. A ser una chica sin patrón. A recorrer calles que no están en la Guía T. Tener una manatí de hermana, una manatí con un hipocampo en reconstrucción. Un Lenin con cresta. Bailar con un bombín en Almagro. Hacer esténciles. Cortos en el Abasto con cerveza Norte. Decena de marchas. Recorrer los pasillos de Puan con boletas y volantes. Discutir sobre Chávez y Prisma hasta las tres de la mañana y terminar siempre con un beso conciliador. Sabina de fondo. Una rubia, una corky y una morocha en el mismo espacio físico. Desarmar Costa Rica. Despedir Costa Rica con Radiohead. Mi hermana a upa de Juli. Mi hermana en miles de fotos, y Papá Noel y se ofusca porque no lo ve llegar con los regalos. Nieve en Buenos Aires. Tim Burton creando un invierno maravilloso. Elegir. Apostar. Cambiar. Crecer. Una peña en el Abasto. Una fiesta a la vuelta. Pasajes para Córdoba. Entradas guardadas durante meses, expectantes. Bailar Noche de Bodas, comer panes rellenos, una hora y media de viaje. Y me envenan los besos que voy dando. Tener un solo ojo. Sabernos en plural, en la primera persona del plural. Durkheim y Marx y Mochón y Beker y Benedetti y Pizarnik y Bauman y Casullo y Caparrós y Anguita y Cortázar y Cheever y el tiempo y el espacio y Euclides y así hasta ponerle nombre a todos los libros. Y pensar que se van a repetir. Sonreir, sola en el subte. Hacer un balance y que estés en casi todo. Hacer un mundo nuevo, nuestro, de colores, rojo, roja tu sonrisa, siempre. De pronto, todo es rojo y sos vos.
Un año distinto, podríamos decir.
La revolución es un acto de amor
feliz año nuevo
4.12.07
vacaciones
¿vacaciones?
no
no para quienes tenemos que rendir finales
hace 30 grados (hoy, hermosa excepción)
la gente toma cerveza en las plazas y estacionamientos y terrazas y bares
la gente se encuentra en las esquinas y se abraza
la gente se toma micros hacia lugares turísticos
la gente va a ver a manu chao al borda (¡siempre me lo pierdo!)
pero yo elijo (sí, porque a mí nadie me mandó a estudiar Historia en la UBA) estudiar para rendir el final de economía para historiadorxs
porque yo elijo que aunque me cambie de carrera rendir ese final en FFyL con Glavich
porque yo elijo no irme a bella vista y quedarme estudiando las controversias en torno al papel de las crisis en el capitalismo dentro del marxismo
porque yo elijo estudiar sola escuchando sabina viendo cómo un hermoso día pasa puertas afuera
qué manera de elegir y no elegir realmente algo
qué manera de querer tirarme a leer el libro de nicolás casullo en una plaza (sí, ahora soy jipi)
qué manera de querer hacer el amor en los parques
hasta tanto, sigue el arroz con lentejas, el libro de Rieznik y Sabina
felices vacaciones
no
no para quienes tenemos que rendir finales
hace 30 grados (hoy, hermosa excepción)
la gente toma cerveza en las plazas y estacionamientos y terrazas y bares
la gente se encuentra en las esquinas y se abraza
la gente se toma micros hacia lugares turísticos
la gente va a ver a manu chao al borda (¡siempre me lo pierdo!)
pero yo elijo (sí, porque a mí nadie me mandó a estudiar Historia en la UBA) estudiar para rendir el final de economía para historiadorxs
porque yo elijo que aunque me cambie de carrera rendir ese final en FFyL con Glavich
porque yo elijo no irme a bella vista y quedarme estudiando las controversias en torno al papel de las crisis en el capitalismo dentro del marxismo
porque yo elijo estudiar sola escuchando sabina viendo cómo un hermoso día pasa puertas afuera
qué manera de elegir y no elegir realmente algo
qué manera de querer tirarme a leer el libro de nicolás casullo en una plaza (sí, ahora soy jipi)
qué manera de querer hacer el amor en los parques
hasta tanto, sigue el arroz con lentejas, el libro de Rieznik y Sabina
felices vacaciones
2.11.07
Meri
Qué es un año. Un cúmulo de días, de estaciones, de eclipses. La cantidad de tiempo que hay entre una cosecha y otra. Lo que tarde la Tierra en darle un vuelta al Sol. El tiempo que una de mis mejores amigas decidió pasar en la otra punta del planeta.
Desde hace once meses pasaron muchas cosas. Me mudé. Mi familia se desarmó, mutó, se revolucionó. Me enamoré. Me amigué con partes de mi psique que había odiado por siempre. Decidí empezar otra carrera. Ponerme un guardapolvo y enseñarle a leer a niñxs de seis años con versos de Martí. Desmitificar el uso del corpiño en niñas de doce años. Meterme en ese mundo tan detestado del Estado. Me di cuenta de que las religiones son el opio de los pueblos, pero la fe es algo que engrandece a las personas más chicas y achica a las que se creen más grandes. Aprendí letras de La Renga. Conocí Almagro. Nevó en Buenos Aires. Ganó Macri. Conocí Martínez. Hice mi primer escrutinio en la UBA. Me fui de la Casita para hacer baruyo, mucho baruyo. Empecé una novela por entregas. Mi hermana está aprendiendo a copiar letras. A sumar. A restar. A sacar fotos y a bailar. Duermo la persona más hermosa del mundo. Y una de mis mejores amigas no la conoce. Y eso duele. También duele no estar ahí cuando hace veinte grados bajo cero. O cuando come su primer huevo frito en años. O cuando toca en un festival. O cuando se muda por tercera vez en dos meses. O cuando decide que el mundo es grande. Que la estaban lastimando. Que así no. Que tiene que ser fiel a sí misma. Y quererse. También duelen las escenas. Los planteos. Los teléfonos descompuestos. Las ansias de irla a buscar a Ezeiza. De verla jugar al fútbol. De ir a Bach y pelearnos por una chica. De comer fideos con salsa escuchando Dover. De ir las tres a una marcha. De acompañar a la rubia a su primer día de clases en la UBA. De abrazarla cuando está mal. De felicitarla porque llegó a Luján y que realmente nos importe. De mirarnos cómplices cuando tengamos que contarle qué pasó en el otoño. Antes de que lloviera sobre mojado. De escuchar Bebe cantada por ella, con sus ojos claros y reirnos. Cagarnos de risa de lo estúpidas que fuimos. Las tres. De abrazarlas. De ir a Burger a volver a conocernos y buscarme otro par de anteojos. De que vuelvas y te dejes de joder. Que te extraño. Que te extrañamos. Que hay una ciudad nueva por conocer. Un dúo dinámico que te espera con los comentarios más cursis del mundo. Porque te quiero, y en un año pasan muchas cosas, en Suecia y acá. Pero quedan otras cosas y otras personas y el mismo cariño.
Desde hace once meses pasaron muchas cosas. Me mudé. Mi familia se desarmó, mutó, se revolucionó. Me enamoré. Me amigué con partes de mi psique que había odiado por siempre. Decidí empezar otra carrera. Ponerme un guardapolvo y enseñarle a leer a niñxs de seis años con versos de Martí. Desmitificar el uso del corpiño en niñas de doce años. Meterme en ese mundo tan detestado del Estado. Me di cuenta de que las religiones son el opio de los pueblos, pero la fe es algo que engrandece a las personas más chicas y achica a las que se creen más grandes. Aprendí letras de La Renga. Conocí Almagro. Nevó en Buenos Aires. Ganó Macri. Conocí Martínez. Hice mi primer escrutinio en la UBA. Me fui de la Casita para hacer baruyo, mucho baruyo. Empecé una novela por entregas. Mi hermana está aprendiendo a copiar letras. A sumar. A restar. A sacar fotos y a bailar. Duermo la persona más hermosa del mundo. Y una de mis mejores amigas no la conoce. Y eso duele. También duele no estar ahí cuando hace veinte grados bajo cero. O cuando come su primer huevo frito en años. O cuando toca en un festival. O cuando se muda por tercera vez en dos meses. O cuando decide que el mundo es grande. Que la estaban lastimando. Que así no. Que tiene que ser fiel a sí misma. Y quererse. También duelen las escenas. Los planteos. Los teléfonos descompuestos. Las ansias de irla a buscar a Ezeiza. De verla jugar al fútbol. De ir a Bach y pelearnos por una chica. De comer fideos con salsa escuchando Dover. De ir las tres a una marcha. De acompañar a la rubia a su primer día de clases en la UBA. De abrazarla cuando está mal. De felicitarla porque llegó a Luján y que realmente nos importe. De mirarnos cómplices cuando tengamos que contarle qué pasó en el otoño. Antes de que lloviera sobre mojado. De escuchar Bebe cantada por ella, con sus ojos claros y reirnos. Cagarnos de risa de lo estúpidas que fuimos. Las tres. De abrazarlas. De ir a Burger a volver a conocernos y buscarme otro par de anteojos. De que vuelvas y te dejes de joder. Que te extraño. Que te extrañamos. Que hay una ciudad nueva por conocer. Un dúo dinámico que te espera con los comentarios más cursis del mundo. Porque te quiero, y en un año pasan muchas cosas, en Suecia y acá. Pero quedan otras cosas y otras personas y el mismo cariño.
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