11.10.08
9.10.08
"Plus je fais l'amour, plus j'ai envie de faire la revolution"
No digo que nos dejó ni que su cuerpo material y que su alma. Digo que no está más. Como tampoco está Elvio Vitali. Como tampoco está Julio López. Ni están Darío Santillán ni Maximiliano Kosteki.
De esa generación y de esa coordenada político social (en términos amplios, claro) quedan cada día menos. Menos personas que puedan contarnos su historia. La verdadera historia, de quienes no ganaron, de quienes lucharon codo a codo con otros/as para construir un mundo mejor, de quienes dieron la vida, no por un ensayo sobre la Venecia del siglo X, sino, por la liberación. Para que cada persona tenga una vida digna y libre. Mejor.
A quienes murieron, no se los/as reemplaza. Se los/as lleva en la memoria colectiva del pueblo. De un pueblo que lucha por un mundo mejor.
Por eso, que en paz descanse, pero que su recuerdo no muera jamás.
"Plus je fais l'amour, plus j'ai envie de faire la revolution"
Gracias.
"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas."
Rodolfo Walsh
16.9.08
seguimos combatiendo
como ejemplo
de lucha y de vida
de sueños
como bandera
de un nuevo mundo
elegimos
no llorarlxs
sino
recordar su vida
su entrega
su amor por lxs demás
por el mundo
elegimos
tenerlxs como bandera
junto a tantxs otrxs
que ya no están
y sin embargo
lxs elegimos
como ascendencia
como familia
como parte
de esta gran latinoamérica
de colores
y de pie
de combate
y alegría
con alegría
elegimos
más que recordarlxs
honrarlxs
con nuestra propia
lucha
con una sonrisa
porque el amor
es el mayor
acto revolucionario
8.9.08
al parque nacional yo me fui a cultivar
que no quiero volver
que te quiero llevar
conmigo
salir de Buenos Aires
ver flores
sin jardines
ni floreros
ni paltas en macetas
hacer fotosíntesis
respirar
tomar mate sobre un colchón
verde
otros estímulos
otros sabores
piel de gallina
la cara roja
de tanto leer
bajo el sol
arrancar
una yerbera
y dártela
riéndome de la jipeada
y la cursilería
y que me digas que
antes no
que había que urgar
romper el iglú
para ver un montón de
flores naranjas
rojas
amarillas
3.9.08
Instrucciones para hacer un café

2.9.08
Just so you know
que seguís siendo ese
carnaval todos los días
cada día
en cada lugar
más allá de los Encuentros
y de los horarios
de toda coyuntura
y charla en el subsuelo
vos sos
rojo naranja y verde
mi compañera
de Lost
de pizza
de doscientos mundos
de miles de vueltas y formas de
mirar
con un solo ojo
pero con dos miradas
sos ese carnaval
todos los días
en cualquier lugar
23.8.08
Gataflora
Gataflora:
dícese de una mujer que no sabe lo que quiere. Que puede inclinarse hacia a delante, abrir la boca, pestañear, bailar, darle la mano a alguien y en el momento en que la otra persona le va a dar un beso, correrse hacia atrás. Las gatafloras nunca llaman el domingo a quien conocieron el sábado, lo hacen el miércoles, pero cortan antes de que la otra persona atienda. Usan cierta ropa: mucho color, esocte, poco maquillaje. Una gataflora es discreta -aunque explote por dentro-. Sabe cuándo parar. Cuándo llamar. Cuándo irse de una cama. Trata de tener control sobre la situación y cuando lo logra sonríe. Suele engancharse con la gente equivocada.
Pero también una gataflora puede ser, entre otras lecturas:
una mujer que se divierte. Que se divierte cuándo no sabe del todo qué quiere, pero se aferra a algo que le gusta, que le hace bien. A alguien que la hace sonreír aunque no tenga el control. Pero que no deja por un segundo de problematizar todo, de cuestionarse a sí misma: ¿será esta persona hermosa que tengo a mí lado la mejor? ¿No será esa otra? ¿La mejor para qué, cuándo, cómo? ¿Para quién? Entonces, tanto cuestionarse, la gente empieza a pensar que una gataflora no sabe qué quiere.
Pero están equivocadxs, las gatafloras del mundo sabemos qué queremos: que nos abracen, compartir, cocinar para quienes queremos, sacar miles de fotos en el Barrio Chino, comprar coulottes de distintos colores para mirarnos al espejo durante horas, escuchar Aristimuño haciendo panes rellenos, tomar café en tazas de colores, leer lindas novelas. A las gatafloras nos gusta elegir y para elegir hay que probar y conocer y saber que en la variedad está el gusto. Que si nos conformamos con lo dado, nos aburrimos. Así que buscando la diversión, nos vamos moviendo, quizá en el mismo lugar, pero distitnas.
No se bebe dos veces de un mismo río y ahí está el quid de la cuestión: seguirnos el ritmo a las gatafloras no es tan fácil, pero seguro es divertido
Nada se queda
todo revoluciona
