17.10.09

Tucumán


¡Alerta!
¡Alerta!
Alerta que caminan
lesbianas feministas
por las calles de argentina















. qué lindo cuando tomamos las calles .










y cómo cuesta volver, cada año un poquito más, de los encuentros














¡y qué gente hermosa con la cual caminar, luchar, gritar, reirse, quererse!

4.10.09

estoy agotada
quiero que pase esta semana nefasta y el encuentro y los parciales y volver a hacer dos materias de manera coherente

16.9.09

La historia, 33 años después.

Si la historia la escriben los que ganan /

eso quiere decir que hay otra historia /

la verdadera historia /

quien quiera oir que oiga
Baglieto - Quien quiera oir que oiga


Por supuesto no es solo la canción. Ni la marcha. Ni recordar que hace 33 años el aparato represivo enorme de la dictadura decidió que la vida de seis personas de entre quince y dieciocho años tenía que terminar. No es solo saber que ellxs eran estudiantes secundarios de La Plata. Que formaban parte del campo popular. Que estaban en la Unión de Estudiantes Secundarios. Que esa noche lxs secuestraron y no se lxs volvió a ver. Nunca más.

Por supuesto que no es solo eso.

También es sentirse parte de eso. De los gritos de rebeldía, de cada 16 de septiembre, pero también de cada día.

Recordar a lxs desaparecidxs de ese día no es solamente hacer un racconto. Leer la historia implica, también, vivirla, repensarla, resignificarla, dejar que esa historia se haga carne.

En el medio de las elecciones universitarias es muy complicado parar a pensar en que lxs 30.000 detenidxs-desaparecidxs tienen muchísimo que ver con la manera que tenemos hoy de enfrentar la realidad y de comabtirla. Que ellxs también tienen que ver con los deseos de cambio que nosotrxs tenemos hoy, en una ciudad muy distinta, a 33 años, pero con continuidades claras*

Es difícil, a veces, recordar en la vorágine que ellxs peleaban por mucho más que el boleto estudiantil. Ellxs peleaban por otro mundo, donde crecer y vivir en paz. Pero eran sumamente concientes de que con una marcha no se iba a solucionar nada. El gobierno militar no iba a dejar su poder porque se lo pidiera un grupo de estudiantes secundarios. Por supuesto que algo habrán hecho. Se juntaron. Se organizaron. Dieron la pelea. Y cayeron.

No cayeron, sin embargo, su lucha ni sus banderas.

Queda mucho por hacer. Queda un mundo entero por cambiar.

Queda, para empezar, leer la historia, pensarla y hacerla.

Por eso los lápices siguen escribiendo.

¡Ahora es cuándo!






* Ejemplos obvios: Darío Santillán y Maximiliano Kostecki. Julio López. Carlos Fuentealba. Más de 500 mujeres desaparecidas en manos de las redes de trata. 1 joven muertx cada 36 horas en manos de la Policía Federal. 58% de lxs niñxs en situación de riesgo.

15.9.09

una cosa, antes de fugarme del ciberespacio hacia troscolandia

.qué lindo que se esté acercando la primavera porque quiero enamorarme veinte veces yendo de Urquiza a microcentro. y qué cambiada que estoy .
empezó la fiesta democrática en la facultad
hasta nuevo aviso, al msn
adios!

24.8.09

Facebook sabe demasiado

No importa qué test haga, ni siquiera importa si es uno del horóscopo donde solo tengo que poner un rango de fechas entre las cuales está la de mi nacimiento, siempre, sine qua non, me dice lo mismo.
Creo que Facebook sabe demasiado...

18.8.09

A.P.

Volver a leer a Pizarnik. Sin llorar. Sin haber llorado. Incluso, casi riéndome.
Aprender a leer con Pizarnik para querer ser ella. Soñar con lilas y soles que se cierran sobre sí mismos y sus sentidos. (Tu voz en este no poder salirse de las cosas) ver caer las piedras turquesas de un collar africano al rededor de la fuente sobre la que está sentada la niña, vestida de negro. La condesa loca la mira desde lo alto del cerro. Y se ríe. Abre la boca y se ríe y llora.
Temerle a ese momento inevitable de la ruptura en el que me abrazo a las obras completas de Pizarnik edición Corregidor, 1991. Me hago una bolita, con las piernas contra el pecho, en una posición fetal perfecta. Las vértebras despegándose unas de otras. Quedarme dormida y despertar empapada de llanto. Salada. Café en bombacha y musculosa en la cocina y Alejandra en la mano. Recordándome que se puede morir de presencias.
Y el subte lleno de gente y resignificar y encontrar un punto de unión entre Alejandra, años 60s en París y Oliverio, años 40s en Flores. Y un celular que no suena. Y una noche que no terminar de irse ni de llegar. Querer esconderme en el lenguaje. A total conciencia de que la lengua natal.
Terminé yo solita lo que nunca había empezado.
Café en bombacha naranja y muscolosa violeta en la cocina, Alejandra mirándome. Una vez más.















(...) apaga el furor de mi cuerpo elemental

A.P.

1.8.09

Enriqueta y la espiral

La espiral dialéctica persigue a Enriqueta a lo largo de su día. Se va agrandando como una sombra o una bola de nieve. Le come la cabeza de a poco: primero le nubla la vista, después va haciendo que le baje la presión, hasta que logra que tenga que sentarse, agarrarse la cabeza y gritar qué he hecho yo para merecer esto. Porque es cierto que la historia se repite primero como tragedia y después como farse. Y es cierto que la mejor manera de explicar los tres momentos del esquema de Dri es una espiral que va a creciendo sin negar lo anterior. No menos cierto es que Enriqueta siente no haber crecido ni un poquito desde la última vez que se vio a sí misma sentada en ese sillón, pensando que si no existiera Almodóvar o Higsmith o Julio, claro.
Y entonces los paraguas, entonces los pinguinos turquesas en bañaderas en París en los 60s y Trelew.
Una vez más, Enriqueta queda perpleja frente a la realidad inverosímil y la necesidad de gritar hasta que se rompan los vidrios y entonces, en ese preciso momento en el cual se empieza a agrietarla ventana que da a la calle, se va a apagar el grito desesperado, va a sonar su celular, se va a bañar y su vida a seguir como siempre debió. Sin paraguas ni parques ni París ni tapias que saltar.