26.9.07

devenires (primavera mediante)

para qué, se preguntó en plena observación de las ojeras recientemente compradas.
el subte atiborrado le había hecho pensar, temprano, cuando se dice buenos días por unos minutos más, en la suerte que tenía por no trabajar. error: acto seguido se vio a sí misma preguntándose en qué estaba usando su tiempo. el estudio le consumía mucho menos tiempo del planificado (no porque fuera la próxima ganadora de un pullitzer, claro está). no dormía más de ocho horas ni siquiera los fines de semana. el período de enamoramiento atroz con su pareja ya había pasado, ya se permitían dormir a la noche sin que el ritmo cardíaco aumentara mayormente, ya no había miradas libinidizadas cada cinco minutos, rogando tomarse el primer taxi al sommier.
se dio cuenta, ahí, en el meollo del apretujamiento, estaba desperdiciando su tiempo.
¿desperdiciando?
quizá se tratara de eso. quizá el devenir era ese. quizá era hora de acostumbrarse a la insatisfacción de las necesidades básicas. o, incluso, a dejar de sentir esa insatisfacción. quizá era cuestión de amarse prolijamente cuando sus agendas, previo triplicado y sellado, se lo permitieran. quizá el devenir era eso: que esos permisos burocráticos se transformaran en algo hermoso, único, especial, como cuando iba al colegio y se besaba con su noviecita en el baño, escapando de la profesora de matemática (pocos besos más hermosos), como el protagonista de 1984 y su amante que burlaban al sistema y se enamoraban en ese departamento deprimente.
quizá es hora de dar el siguiente paso. constriur la no cotidianeidad entre agendas, coffe breakes, escrutinios, y devenir en personajes -menos torturados- de un orwell primaveral. y amarse como marcos y francine, carol y therese, romeo y julieta. como ellas dos.
poco a poco, la cantidad de gente amainaba. ya podía estirar los brazos e, incluso, sacar un apunte. pero, visto y considerando las ojeras, eligió bebe. nada mejor que una fruta en primavera en medio del subte b a las 11 de la mañana yendo a la facultad.
sí, algo mejor: un mensaje de texto, un te amo, un te mato (cuando las agendas lo permitan) y una sonrisa.

8.9.07

sin reloj

una espalda

diminuta en

mi cama eterna

otra vez otra

noche

y esa espalda

un grito agudo

casi

imperceptible

los ojos cerrados

de vergüenza

de quinientos años

de catolicismo encima

las manos que se retuercen

buscando un lugar

en mi

pelo

no hay reloj

sólo una ventana

asesina que indica que

nada está

por terminar

sino

empezando

otra vez

cuatro manos

buscándose

aferrándose

las piernas

que se abren y

se juntan

se acarician

se quiebran

y tus ojos

cerrados

que sonrien

con todo el cuerpo

con el mío

en un cuarto

sin relojes

una espalda

diminuta en

mi cama eterna

23.8.07

*

Pocas cosas son ciertas en la vida. Pocas cosas valen la pena en la vida.

Mi hermana vale la pena.
Mi happy place vale la pena.
Mirarte a los ojos mientras te emocionás con León Gieco vale la pena.
Leer al Ché vale la pena.
Leer a Benedetti vale la pena.
Cocinar a las 12:30am post recital vale la pena.
Despertarse para leer a Levinas vale la pena.
Aclararte que mi happy place es mío la vale.
Defender mi happy place vale la pena.
Entender que un mundo mejor es posible y necesario (¡y ahora es cuando!) con sólo mirar a mi hermana jugar con un burbujero vale la pena.
Dormir en diagonal y saber que ya es mañana vale la pena.
Brindar a tu salud.
Ser cursi.
Sentirme eterna.
Saberte acá.
Que me ames porque hago declaraciones políticas en un colectivo.
Que seas mi canción preferida, pero infinita.
No muchas otras cosas valen la pena.
Pero estas que sí la valen, se defienden como trincheras, se defienden como un principio, como una bandera, como un derecho. Se defienden hasta de la alegría misma.








feliz como una lombriz
(aunque mi happy place esté a punto de ser trinchera)

5.8.07

La ciencia, ¿es neutral?

Ninguna pensó, esa tarde, que ese domingo iba a ser determinante. Que esos dieciseis fundamentos para su trabajo de campo iban a ser releídos como intentos de justificar lo sobre justificado, de pretender vencer los impulsos y de amparar las pulsiones en la ciencia. Que esa noche que la bardearon tanto iba a ser tan de agenda. Que iban a terminar jugando al cíclope. Que iban a hacerse cosquillas. A dormir abrazadas. A mirarse y sonreir. Que iban a escuchar Ismael Serrano. La verdad es que no lo habían previsto.
Esa noche se miraron, por primera vez, sabiendo que no iba a ser la última. Descubrieron sus espaldas, sus piernas, sus nucas, sus ojos.
Se rieron. De la otra, con la otra, de la situación, del miedo, de la vergüenza. No podían contenerse.
Sabían que la ciencia no es neutral. Que el trabajo de campo es infinito y que las leyes de las ciencias duras no se aplican a los cíclopes.
Sabían que no era menor dormir abrazadas o bersarse a la mañana. Cómo se iban a besar a la mañana: eso era muestra de la no neutralidad de la ciencia.
Lo que había empezado en un bar, como una charla de amigas y más una broma interna (la eterna pelea entre las ciencias duras y las blandas) que una declaración de algo, se había ido convirtiendo, a lo largo de esa noche, en un acto inédito de Lady Macbeth. O un capítulo bizarro de Rayuela.
Estaban cambiando sus roles sociales. Estaban reescribiendo su historia. Confesándose. Abriéndose. Tocándose. Estaban cambiando su historia. Estaban haciendo la revolución. Casi sin saberlo. Casi sin saber a dónde iban ni para qué ni cómo.
Cuando la luz entró por la ventana y les perforó los ojos, supieron que era un camino de ida. Lo supieron en sus ojos, en sus manos, en sus espaldas. Era un camino de ida a Purmamarcas imaginarios, a París con aguaceros y Venecias sin ti.
Ya no importaba el telefóno sonando ni el Swadeshi ni el materialismo ni si socialismo nacional o cuarta internacional ni los iglooes perfumados ni los esténciles contestatarios ni nada. Sólo mirarse y mirarse tratando de descubrirse. Solo y todo eso. Y más.
Después vendrían las peñas y las gelatinas con vodka y los miedos y los jabones neutros (siempre la neutralidad presente) y Amigovios y Física y Química. Pero ese lunes estaba a una eternidad de todo eso.

23.7.07

20 años no es nada.

ella pensaba que a los 20 años iba a recorrer el mundo. que iba a vivir sola. que iba a estar casada. que iba a estudiar letras. que iba a vivir en boedo. que iba a escuchar the cure. que iba a militar. que iba a tener amantes. que iba a tomar café en una taza de i love new york, mirando por los árboles por la ventana y las hojas cayendo, leyendo le monde.
ella pensaba que a los 20 el mundo, su mundo, iba a ser distinto. que iba a haber tomado las desiciones correctas. que iba a poder dormir de noche. que iba a no sentir culpa. que iba a no estar confundida. que no iba a enamorarse de la persona menos indicada. en el momento menos indicado. en la cama propia. en un domingo de invierno. en parque chas.
¿qué hace ella a los 20 años en parque chas?
¿qué hace estudiando historia?
¿qué hace no trabajando?
¿qué hace no viajando?
¿qué hace no casada?
¿qué hace haciendo y deshaciendo historias en pleno invierno?
¿qué hace borrándose sin dar explicaciones?
¿qué hace ella a los 20 años sentada, con la columna encorvada, llorando frente al monitor?
eso. llora frente al monitor.
es lady macbeth. sin siquiera haber matado a alguien. habiéndola pasado bien, incluso, sigue siendo lady macbeth.
es ivich. haciendo que gente que no le importe se clave, por ella, un cuchillo en la mano.
es un personaje de pizarnik. sin serlo.
es un montón de cosas sin serlas.
es culposa.
algo que nunca pensó que iba a ser a los 20 años.

14.7.07

Te invento

La invento sin excusas ni perdones ni porqués
La invento sin veranos sin edulcorantes sin frases rimbombantes
La invento con troquelados con siestas con cíclopes
La cosntruyo con lluvias y tempestades y risas merlinescas
La creo sin corazones sin expectativas sin horizontes
La creo sin fronteras sin oficinas de migraciones
La invento sin pasados
La invento intervenida
Interviniéndome la columna que suena y retumba en las paredes
Troquelándome la vida y la espalda
Jugando al cíclope
Haciendo uno de nuestros cuatro ojos
Haciendo foco
La invento como la nieve en una película timburteana
La invento sin prisas ni boquitas pintadas
con zaguanes
La invento pese a la intervención, por la intervención
La invento sabiéndola intervenida
Me invento sabiéndome intervenida
Buscando resiliencias varias
La invento jugando
¿jugamos al cíclope?

27.6.07

4º, por favor

rosas blindadas
un colectivo hacia la metáfora misma del posmodernismo
y, de golpe: un celular que suena,
un teléfono ya ajeno
o, mejor dicho, no-presente
un titubeo
la náusea
la náusea
carajo, la náusea y es invierno
y la mano derecha tira de la bufanda cerrando la garganta
y el aire deja de subir y de bajar
los ojos se cierran
la mano afloja
la voz se quiebra
un respirar profundo y agitado
para qué
para qué mierda este invierno de mierda
el colectivo sigue su recorrido tal cual lo planeado
pero esa conversación ezquizoide no se parece en nada a lo planeado
a los acuerdos preexistentes
despedida inútil
el ritmo respiratorio se intensifica
el corazón bombea
por las dudas, bombea
nadie se imagina que un cúmulo de fierros
y quejidos del dolor más terrible de todos
van a calmar las ansias
y los ritmos respiratorios

22.6.07

acumulación

capaz se trate de esto
capaz realmente se trate de esto:
acumular ad eternum
acumular miedos y odios y piedras tiradas contra paredes vacías
latas de aerosoles tiradas en la calle, en las plazas y en las camas,
usadas para rellenar esténciles que nadie va a mirar
acumular poemas escritos en boletos de colectivo,
que nadie va a leer,
pensados para una persona de la cual se habla en pretérito imperfecto,
en geografías ajenas
acumular canciones y partituras como recetas familiares
que van pasando de generación en generación
sin que nadie se pregunte de dónde salieron,
mitos fundantes de una religión sin creyentes
acumular besos en esquinas en barrios en ciudades en países
en archivos en mis documentos
para abrir cuando se tiene la sensación de la acumulación por sí misma
acumular cobardías
-plus silvio y ya sabemos cómo termina-
acumular conceptos, ideas
y relaciones dialécticas
por la acumulación en sí misma
quizá realmente se trate de esto
quizá realmente nuestra venganza sea ser felices,
más allá de la acumulación en sí misma