No soy supersticiosa ni mucho menos kabulera. Sin embargo, el 2006 viene siendo el mejor año por lejos. Es cierto, empezó en domingo (en un domingo que no quiero recordar más de lo necesario) y, a su vez, termina en domingo. Eso solo ya desmiente que sea supersticiosa, ¿no?
Pese a los mitos sobre ciertos días de la semana o ciertos números, este año superó cualquier expectativa. No sólo porque el año pasado fue demasiado terrible, en más de un sentido, sino, porque este fue y sigue siendo hasta dentro de unos días realmente bueno.
Hubo proyectos, cariño, mimos, abrazos, palabras de más y de las otras, hubo llantos, viajes eternos en colectivos eternos, hubo risas, hubo despedidas y encuentros (más de un reencuentro y de una reconstrucción de algunas relaciones me soprendieron), hubo mucha militancia, hubo gente nueva, hubo discusiones, hubo libros, hubo canciones y ciudades nuevas. Hubo nueva facultad. Hubo amor con esa facultad mugrienta que ruega porque dejen de pgarle carteles, cada día pesan más y las paredes se van afinando y pintura que se descascara tiñe el pelo de lxs estudiantes que llegan a sus casa pensando que tienen caspa. Ese edificio, aburrido, hostil, burocrático (inventó el color burocracia, se ve en esas paredes) es mío y lo elijo, siempre. Como verán, hubo mucho en 2006.
Fue un año muy Liniers: colores, imaginación, inocencia, odio, flores, pingüinos.
Un año Cortázar: hubo parques, hubo encontrar a esa persona en esa calle en ese momento (una coordinación tempoespacial sorprendente que me invadió), muchas refelxiones sobre el puente y la frontera, muchos amores demasiado correspondidos y, bueno, demasiado no correspondidos (sino, ¿cuál sería la gracia?), hubo noches inolvidables (véase el capítulo 5 de Rayuela). Este último mes fue un eterno "¿jugamos al cíclope?". Pero, como cuando Olivera vuelve a sus pagos, el amor está a un micro de distancia y para llegar a él hay que cruzar un puente que es casi frontera.
Creo que una de las conclusiones de este año debería ser dejar de leer a Julio. No puedo. Gracias que día a día voy dejando volar, un poco, a Alejandra (ya estoy en el País de lo ya visto, pero sin ser Alicia).
Otra conclusión, después de meses y meses de hacer trabajo de campo y de luchar internamente conmigo misma (con mi otro yo, en realidad, la ezquizofrenia no es tal si lxs otrxs no se dan cuenta), es que no puedo tomar una decisión. No hoy, no mañana. No puedo. No quiero. Solo quiero que todas las noches sean noches de boda y que cada noche sea distinta, sin una determinación previa. Quizá me esté comiendo la teoría queer. Es posible. Pero como últimamente no creo en los nombres, no me importa. Es más, deconstruyamos hasta que lo que se supone que se encarga de deconstruir.
Ayer fue un día decisivo. Se fue cierta persona que ocupó cierto tiempo en cierto lugar de cierta otra persona. Llegó otra persona que no ocupa ni un tiempo ni un lugar de cierta esta persona, pero que sí lo hará en otro tiempo y en otro lugar. Y ayer se iba a definir todo y no se definió nada. Creo que esa fue su función. Dejarme en esta encrucijada de mierda, muy sartreana. Muy de mierda. Decisidir por la nodecisión, no puedo hacer otra cosa.
La paz y tiempo dirán.
Así empieza a terminar este año. A las cinco de la mañana (sí, a esa hora inhumana) me voy subir al auto de familia para ir a una casa de familia en un pueblo familiero a fingir que soy parte. Julio viene conmigo. No importa mucho más.
Espero que todos los años sean como este, sin importar los números ni los días de la semana.
Feliz 2007
22.12.06
12.12.06
sin título
trato de no pensar. trato de ver las cosas y de vivirlas desde la positiva. trato, cada vez que me despierto en tu cama, de no pensar que es la última vez. trato de no pensar en que te vas. trato de decir "fue un mes maravilloso, nos vemos a la vuelta, o no, la vida es maravillosa". pero no puedo. querría que no hubiera martes ni pasaje ni navidad paterna ni finales ni cajas que no me dejan caminar ni la biblioteca vacía ni llamados a larga distancia ni partidas.
pero lxs hay.
quiero seguir despertándome en tu cama.
quiero darte un beso y que nunca nos acostumbremos.
quiero cruzar el país para verte una tarde.
quiero que me enseñes a hacer mate.
quiero ir al malba con vos.
quiero acompañarte a retiro.
quiero jugar al cíclope.
me estoy empalagando un poco. no me importa.
¿jugamos al cíclope?
pero lxs hay.
quiero seguir despertándome en tu cama.
quiero darte un beso y que nunca nos acostumbremos.
quiero cruzar el país para verte una tarde.
quiero que me enseñes a hacer mate.
quiero ir al malba con vos.
quiero acompañarte a retiro.
quiero jugar al cíclope.
me estoy empalagando un poco. no me importa.
¿jugamos al cíclope?
14.11.06
Tratando de recordar besos memorables, esos besos que se esperan durante días, semanas, meses, años (!), pero que cuando llegan parecen besos de películas.
Mejor dicho, de final de película hollywoodense en la que la porrista se da cuenta de su amor por el nerd, o en la que el deportista se enamora de la chica intelectual y la cámara gira al rededor de ellxs y se va elevando y el último plano, cuando los títulos en letras blancas ya están por terminar, se ven las cabezas de ellxs alejándose y la luna (nunca una luna llena, claro). Tratando de recordar esos besos me di cuenta de que hay veces en las que un beso es mucho más importante que lo que pueda llegar a pasar después. Si te vas a un telo con esa persona, podría llegar a ser la mejor noche de tu vida, pero, lo cierto es que cuando unx todavía no se dio ese beso, cuando la otra persona es casi un misterio, cuando ni siquiera nos podemos imaginar cojiendo con esa persona, cuando la consumación del hecho parece secundaria, el beso es lo más importante, es casi suficiente.
El problema es qué pasa después del beso. ¿Qué decir cuando lo único que se quiere hacer es sonreir como un/a niñx de 8 años a quien le regalaron el juguete que quería para su cumpleaños pero que pensaba que su familia se iba a olvidar? ¿O cuando realmente unx no quiere dejar de besar a la otra persona? ¿O cuando unx siente tanto miedo de que para la otra persona no haya sido tan importante? ¿Será realmente necesario decir algo?
Creo que no, que la consumación del hecho es secundaria y que lo que se diga después del beso también.
Porque son esos besos que nunca se olvidan, que se los planificó tanto y que nunca salen como unx habría querido, porque hay una cámara que gira a nuestro al rededor, porque cortamos la 9 de julio por esos besos y la volveríamos a cortar a las seis de la tarde. Porque esos besos son todo. Porque prometen todo.
Mejor dicho, de final de película hollywoodense en la que la porrista se da cuenta de su amor por el nerd, o en la que el deportista se enamora de la chica intelectual y la cámara gira al rededor de ellxs y se va elevando y el último plano, cuando los títulos en letras blancas ya están por terminar, se ven las cabezas de ellxs alejándose y la luna (nunca una luna llena, claro). Tratando de recordar esos besos me di cuenta de que hay veces en las que un beso es mucho más importante que lo que pueda llegar a pasar después. Si te vas a un telo con esa persona, podría llegar a ser la mejor noche de tu vida, pero, lo cierto es que cuando unx todavía no se dio ese beso, cuando la otra persona es casi un misterio, cuando ni siquiera nos podemos imaginar cojiendo con esa persona, cuando la consumación del hecho parece secundaria, el beso es lo más importante, es casi suficiente.
El problema es qué pasa después del beso. ¿Qué decir cuando lo único que se quiere hacer es sonreir como un/a niñx de 8 años a quien le regalaron el juguete que quería para su cumpleaños pero que pensaba que su familia se iba a olvidar? ¿O cuando realmente unx no quiere dejar de besar a la otra persona? ¿O cuando unx siente tanto miedo de que para la otra persona no haya sido tan importante? ¿Será realmente necesario decir algo?
Creo que no, que la consumación del hecho es secundaria y que lo que se diga después del beso también.
Porque son esos besos que nunca se olvidan, que se los planificó tanto y que nunca salen como unx habría querido, porque hay una cámara que gira a nuestro al rededor, porque cortamos la 9 de julio por esos besos y la volveríamos a cortar a las seis de la tarde. Porque esos besos son todo. Porque prometen todo.
4.11.06
El mundo es nuestro
Esuchábamos Marisa Monte
comíamos sushi
fumábamos en pipas compradas en Japón
éramos los dueños del mundo
¿qué más importa,
cuando estás en un viaje lisérgico
viajando en subte yendo a Belgrano,
que la persona que tenés al lado?
Concientes como éramos
de lo mal que nos podíamos llegar a hacer
(del que te hice)
seguíamos sintiendo
que la historia nos podía atravesar
y que nunca íbamos a soltarnos la mano
el mundo era nuestro
y no nos importaba
hasta que tuvo que importarnos.
comíamos sushi
fumábamos en pipas compradas en Japón
éramos los dueños del mundo
¿qué más importa,
cuando estás en un viaje lisérgico
viajando en subte yendo a Belgrano,
que la persona que tenés al lado?
Concientes como éramos
de lo mal que nos podíamos llegar a hacer
(del que te hice)
seguíamos sintiendo
que la historia nos podía atravesar
y que nunca íbamos a soltarnos la mano
el mundo era nuestro
y no nos importaba
hasta que tuvo que importarnos.
30.10.06
Hipocresía urbana
hipocresía urbana
demasiado senil
vos
demasiado senil
entonces, mejor no hablar de ciertas cosas
entonces, muerte a la hipocresía
la polis invade
los corazones
no hay vuelta atrás
clonazepán y circo
dijo andrés
mucho, mucho circo
mucho ruido y pocas nueces
me cago en andrés
la hipocresía invade los corazones
y no hay vuelta atrás
la vida es así
un día sí
un día no
y no hay vuelta atrás
nunca más
y mejor que las cosas sean así
sinceras
(todo lo que permita la hipocresía urbana)
y mejor que sea así
nunca vas a ver duendes verdes
nunca vas a escuchar sonar el teléfono
nunca vas a dejarte el pelo suelto
nunca vas a comprender la importancia de los paragüas
ni la continuidad de los bosques
ni por qué lo cursi puede ser lindo
nunca
nunca
nunca
vas a vencer la hipocresía urbana
demasiado senil
vos
demasiado senil
entonces, mejor no hablar de ciertas cosas
entonces, muerte a la hipocresía
la polis invade
los corazones
no hay vuelta atrás
clonazepán y circo
dijo andrés
mucho, mucho circo
mucho ruido y pocas nueces
me cago en andrés
la hipocresía invade los corazones
y no hay vuelta atrás
la vida es así
un día sí
un día no
y no hay vuelta atrás
nunca más
y mejor que las cosas sean así
sinceras
(todo lo que permita la hipocresía urbana)
y mejor que sea así
nunca vas a ver duendes verdes
nunca vas a escuchar sonar el teléfono
nunca vas a dejarte el pelo suelto
nunca vas a comprender la importancia de los paragüas
ni la continuidad de los bosques
ni por qué lo cursi puede ser lindo
nunca
nunca
nunca
vas a vencer la hipocresía urbana
16.10.06
Lady B.
Una vez te dije que eras magia.
Vos, otra vez, me dijiste que mi pelo era hermoso.
Desconección, obviamente.
A veces siento que te gusta un poco cagarme la vida. Que seguís pensando que tenés mi vida en tus manos y que podés hacer que me clave un cuchillo en la mano como un personaje de Sartre. Pero no.
Escribir sin sentido, no, solo por catarsis, no.
No voy a ir a Ezeiza a decirte que seguís siendo todo lo que necesito y que te quedes por mí y que seamos felices y esas cosas. Porque no es así.
Igual voy a pensar en vos cuando tararee Cherry Lee en el colectivo yendo a Puán. Siempre.
Yo también te voy a extrañar.
Vos, otra vez, me dijiste que mi pelo era hermoso.
Desconección, obviamente.
A veces siento que te gusta un poco cagarme la vida. Que seguís pensando que tenés mi vida en tus manos y que podés hacer que me clave un cuchillo en la mano como un personaje de Sartre. Pero no.
Escribir sin sentido, no, solo por catarsis, no.
No voy a ir a Ezeiza a decirte que seguís siendo todo lo que necesito y que te quedes por mí y que seamos felices y esas cosas. Porque no es así.
Igual voy a pensar en vos cuando tararee Cherry Lee en el colectivo yendo a Puán. Siempre.
Yo también te voy a extrañar.
se dice de mí
catarsis que le dicen,
mundo mujeril
7.10.06
Linda, lindísima
Una vez me dijiste que todo estaba bien. Pero que en mi cama entraba más gente que en la Bombonera. Tenías razón. Meses después, o años, ya no me acuerdo, me dijiste que era como la Clara de Bolaño. Te correjí: Cass, de Bukowski (la chica más guapa de la ciudad, muerta a las veinte años). Tenés 21, linda. Cierto. La realidad supera a la ficción. ¿Te acordás cuando soñaba que me perseguían las ratas, me despertaba asustada y te llamaba diciéndote que no quería ser Clara y vos me decías que todo iba a estar bien? Una de esas fue nuestra última llamada.
En este bar no se puede fumar, odio estos lugares. Frente a la facultad y no se puede fumar, hipócritas. Pero el café es rico, me decís, tratando de que deje de pensar, en realidad, en que más que eso odio que seas la JTP de una materia en la que estoy. Vos antes estudiabas Artes, qué hacés acá. El mundo es una bolita de hash, ya sabés cómo es esto. A demás, no es que estamos saliendo con la misma persona. Comentario equivocado, linda, lindísima, porque ya pasó eso.
Sabés qué, me quiero ir. Quiero que dejes la cátedra o volver a La Plata.
Estás loca, sos Clara. Nunca pudiste amar bien a alguien, y a mí menos. Y por eso te perseguían las ratas. No es fácil seguirte, ni aceptar que tu filosfía de vida sea una canción de Ska-p, que no puedas, nunca, decir qué lindo, cumplimos meses, hoy.
No me jodas, quiero fumar. No duermo desde que quedamos en vernos.
Dejaste la medicación.
No podía hacer nada de noche.
Para que sea de noche basta bajar la persiana y apagar la luz.
...
¿Me trae la cuenta?
Cuando estuve con vos, estuve solo con vos.
Manotazo de ahogado, me voy.
Asusta un poco verte así, decían Los Redondos. Sí, asusto, ya lo se. Ahora que las ratas no me persiguen, que duermo, que como, que se quién es quién, vos te vas. Al final, siempre te vas. Vos.
Y bajás la escalera, prendiendo un cigarrillo, acomodándote los anteojos y cerrando el morral. Otra vez.
Nunca es la última.
¿No?
En este bar no se puede fumar, odio estos lugares. Frente a la facultad y no se puede fumar, hipócritas. Pero el café es rico, me decís, tratando de que deje de pensar, en realidad, en que más que eso odio que seas la JTP de una materia en la que estoy. Vos antes estudiabas Artes, qué hacés acá. El mundo es una bolita de hash, ya sabés cómo es esto. A demás, no es que estamos saliendo con la misma persona. Comentario equivocado, linda, lindísima, porque ya pasó eso.
Sabés qué, me quiero ir. Quiero que dejes la cátedra o volver a La Plata.
Estás loca, sos Clara. Nunca pudiste amar bien a alguien, y a mí menos. Y por eso te perseguían las ratas. No es fácil seguirte, ni aceptar que tu filosfía de vida sea una canción de Ska-p, que no puedas, nunca, decir qué lindo, cumplimos meses, hoy.
No me jodas, quiero fumar. No duermo desde que quedamos en vernos.
Dejaste la medicación.
No podía hacer nada de noche.
Para que sea de noche basta bajar la persiana y apagar la luz.
...
¿Me trae la cuenta?
Cuando estuve con vos, estuve solo con vos.
Manotazo de ahogado, me voy.
Asusta un poco verte así, decían Los Redondos. Sí, asusto, ya lo se. Ahora que las ratas no me persiguen, que duermo, que como, que se quién es quién, vos te vas. Al final, siempre te vas. Vos.
Y bajás la escalera, prendiendo un cigarrillo, acomodándote los anteojos y cerrando el morral. Otra vez.
Nunca es la última.
¿No?
se dice de mí
catarsis que le dicen,
mundo mujeril
2.10.06
Hagámonos un favor
El mundo es grande.
No hay porqué quedarse estancadx en un lugar insano. No hay porqué dejar de pensar. No hay porqué temerle a la ampliación del espectro. No hay porqué dejar de hacerse cargo del deseo. No hay porqué fingir.
¿No hay porqué fingir?
Espero convencerme de que no, de que no hay razón suficiente para fingir algo, aunque ese algo haya sido todo. Todo.
Pero pasó tanta agua bajo el puente que ya no vale la pena tanto sufrimiento ni tanto esfuerzo. Para qué. Sincerémonos aunque pueda terminar en sincericidio, una vez. Solo una vez en nuestras vidas seamos lo más sincerxs que podamos, porque ya no se aguanta.
Ya no se aguantan las ganas de llamarte y el miedo al ahogo, ya no se aguantan las diagonales absudaras a las que me fuerzo, ni las canciones que funcionan como dejavúes de cosas que nunca pasaron, ni pensar en los almuerzos de domingo, ni el miedo a lo que puede pasar mañana.
Cómo seguir construyendo si no se si hay un mañana.
El costo de ese no saber es demasiado alto.
Perdón.
Una y mil veces, perdón.
Ya no se aguanta más acá, así, yo.
No me borrres, no me borrres, no me borres de tu vida.
Yo no podría borrarte de la mía.
Nada se queda,
todo revoluciona
No hay porqué quedarse estancadx en un lugar insano. No hay porqué dejar de pensar. No hay porqué temerle a la ampliación del espectro. No hay porqué dejar de hacerse cargo del deseo. No hay porqué fingir.
¿No hay porqué fingir?
Espero convencerme de que no, de que no hay razón suficiente para fingir algo, aunque ese algo haya sido todo. Todo.
Pero pasó tanta agua bajo el puente que ya no vale la pena tanto sufrimiento ni tanto esfuerzo. Para qué. Sincerémonos aunque pueda terminar en sincericidio, una vez. Solo una vez en nuestras vidas seamos lo más sincerxs que podamos, porque ya no se aguanta.
Ya no se aguantan las ganas de llamarte y el miedo al ahogo, ya no se aguantan las diagonales absudaras a las que me fuerzo, ni las canciones que funcionan como dejavúes de cosas que nunca pasaron, ni pensar en los almuerzos de domingo, ni el miedo a lo que puede pasar mañana.
Cómo seguir construyendo si no se si hay un mañana.
El costo de ese no saber es demasiado alto.
Perdón.
Una y mil veces, perdón.
Ya no se aguanta más acá, así, yo.
No me borrres, no me borrres, no me borres de tu vida.
Yo no podría borrarte de la mía.
Nada se queda,
todo revoluciona
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